Reflexión en torno a los contadores ciclistas

(foto: municipalidaddesantiago.cl)

Me parece bien que en algunos puntos de la ciudad se hayan inaugurado contadores de viajes ciclistas, pero me hace ruido que siempre sea en ciclovías y en las mismas comunas. Yo me pregunto ¿Por qué y para qué contar?.

Lo primero es hacer la diferencia: lo que cuentan no son ciclistas, sino viajes de ciclistas; que no son lo mismo y tienden a sobredimensionar o subestimar la demanda. Porque yo puedo usar la misma ciclovía para distintos motivos como puede ser ir y venir al trabajo, y luego ir y venir al colegio a dejar a mi hijo; entonces hice 4 viajes en bicicleta por la misma ciclovía pero sólo soy una ciclista, ¿se entiende?. Entonces no podemos homologar los viajes al número de ciclistas.
Lo que sí podemos hacer es indagar vía encuestas en la ruta como lo hace la EOD (Encuesta Origen Destino) si efectivamente estamos presenciando un aumento en el número de ciclistas o más bien un aumento en el número de los viajes realizados por los mismos ciclistas. No es secreto que los ciclistas urbanos parten haciendo un uso recreativo de la bicicleta los fines de semana, y luego comienzan a sumar viajes laborales al trabajo en bicicleta progresivamente (dos días a la semana y luego terminan yendo en bici a todos lados).

Ahora, la misma EOD señala que el 60% de los ciclistas del área metropolitana de Santiago NO usa ciclovía en sus trayectos, entonces ¿para qué seguir contando en ciclovía, si sólo generaremos estadística de viajes para el 40% de la población ciclista, quedando el 60% fuera? (y aquí si estoy hablando de ciclistas que es la unidad de análisis que consideré para el análisis de mi tesis).
Hay mucha incongruencia en hablar de movilidad pero seguir contando viajes como si esto fuese la panacea, o poner de ejemplo a Amsterdam pero no trabajar en una política pública de movilidad y sólo hacer mediciones de tránsito bajo el paradigma clásico del transporte.

Sé que algunos me odiarán por lo que digo, pero no lo hago con la intención de aguar las iniciativas ciclistas tanto de las autoridades como de la sociedad civíl, sino más bien aportar a una reflexión y ojalá acción para la concreción de una política pública ciclo-inclusiva, una que fomente el uso de la bici entre los que hoy no la usan.

¿Cómo hacer que un automovilista se baje de su auto y comience a usar la bici? ¿Que fue lo más determinante para los nuevos usuarios de la bicicleta?. En los países bike, hay millones de estudios sobre esto, en Chile ninguno (desde la movilidad y no desde el tránsito, insisto).
Si bien la pega de elaborar un política pública ciclo-inclusiva es de las autoridades, es pega de nosotros como sociedad civil exigir que se avance hacia esto y no tanto a promover el negocio de algunos particulares que nos venden contadores, aplicaciones, diseño urbano, etc.

Más allá de preguntar cuantos son los ciclistas (168.672 ciclistas que realizan los 747.123 viajes de los que tanto hablan algunos) por qué no mejor nos preguntamos ¿Quiénes son los ciclistas actuales? ¿Cuáles son sus características y necesidades? (luego viene el diseño urbano en base a la respuesta a estas preguntas), y mejor aún, ¿quiénes son los que dicen estar dispuestos a usar la bicicleta como modo de transporte, pero no lo hacen porque algo les falta para convencerse? ¿Qué es ese algo?. Y no me vengan a decir que con pura infraestructura ciclista estamos dados para convertirnos en holandeses…

Otro argumento más que me permite esgrimir esta crítica constructiva es que, por ejemplo la mayor cantidad de viajes ciclistas no se origina en Santiago o Providencia que llevan la delantera en iniciativas ciclistas, éstas son las principales comunas de destino, pero no de origen, ni tampoco las comunas con más habitantes ciclistas respecto de su población total. Y en todas esas otras comunas que sí son originarias de ciclistas nadie pone contadores ni mucho menos ciclovías con estándar internacional en su diseño. Entonces, ¿para quiénes estamos trabajando, señores?.
Hace rato que estamos jugando al candadito cerradito en materia de ciclismo urbano. Creo que con tanto potencial y capital humano en el medio ciclista, podemos hacer el esfuerzo de exigir a las autoridades que se avance hacia una política pública ciclo-incusiva seria y fundada en argumentos y no conjeturas como dice el señor Le Grange (puedo asegurar con un 95% de confianza todo cuanto he expuesto aquí), pero para eso primero hay que abrir los ojos, dejar de sacarse tanta foto y mirarse el ombligo, y darnos cuenta que los que tienen la voz, no son representativos del gran grueso de ciclistas habituales del AMS (en términos de perfil socio-demográfico). Sé que podemos hacer mucho más que contar viajes, nos MERECEMOS más.

Claudia Arellano Yévenes.

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